4 hábitos para que tu rutina de belleza sea 100% sostenible

Uno de los grandes problemas de la industria de la cosmética son sus desechos, por ello te dejamos estos cambios para que consigas hacer una rutina de belleza 100% sostenible

Apostemos por una rutina de belleza 100% sostenible, donde demos importancia desde a los productos que usamos hasta las acciones más pequeñas.

Los grandes cambios aunque suene contradictorio, se dan con pequeños gestos. Seguro que algunos de tus propósitos para este 2022 pasan por cambiar o adecuar algún que otro hábito a un plano más sostenible y responsable con nuestro planeta.

Uno de ellos puede ser ajustar tu rutina de belleza a un proceso lo más sostenible posible, un hábito básico y elemental en nuestro día a día.

Rutina de belleza 100% sostenible

Actualmente somos conscientes de que uno de los grandes problemas de la industria de la cosmética son sus desechos. Y por ello, una rutina de belleza 100% sostenible parece quedar lejana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Sí, reconocemos que su impacto puede estar presente desde el packaging del producto, hasta en ciertas composiciones químicas contaminantes que contienen algunas fórmulas. De hecho, se estima que la industria cosmética produce anualmente más de 120 mil millones de unidades de envases no reciclables en todo el mundo.

Pero la tendencia ya está sumergida en el cambio, y la industria de la cosmética sostenible ha surgido como una alternativa respondiendo con grandes resultados a la demanda de los consumidores que buscan productos que se alinean con una conciencia ambiental y social.

Minimizar la huella ecológica de lo que consumimos es clave para ralentizar el cambio climático y la mejor manera de cambiar el mundo es empezar por uno mismo.

Una cosmética más Green

Probablemente, en tus compras de cosmética y belleza ya sientas la necesidad de disponer de una mayor transparencia por parte de las marcas, para que establezcan estándares más exigentes en sus ingredientes y que los packaging que emplean sean reciclados o al menos reciclables.

Hasta la fecha, el principal requisito para una cosmética limpia es incluir productos sin parabenos o sulfatos, pero en The Reason Behind y la rutina de belleza 100% sostenible que te proponemos vamos un paso más allá.

El futuro augura que la cosmética vegana y certificada como tal tomará la batuta cómo la más requerida, seguida de la cosmética cruelty free, un término que se utiliza para referirse a los productos que no han sido probados en animales, y de las fórmulas biodegradables.

Por ello, algunas marcas ya han apostado por la implementación de una economía de los plásticos para que estos sean o bien reciclados o reciclables.

Algunos ejemplos de ello son Unilever y L’Oreal, que han firmado el compromiso de la Fundación Ellen MacArthur hacia una nueva economía circular de los plásticos. Su propuesta se basa en eliminar envases de plástico a través del rediseño, con la implementación de modelos de reutilización evitando embalajes de un solo uso y asegurándose que sus envases sean 100% reciclables.

 

Rutina de belleza, ¿sostenible, natural o bio?

Pensar en una rutina de belleza 100% sostenible en términos de belleza puede requerir  reformular tu concepto en la limpieza e higiene. Desde la propia compra de productos, pasando a elegir qué producto nos funcionarán mejor en nuestra piel diferenciando entre sostenible, natural y bio, hasta comprar el producto ideal de manera inteligente y consciente.

Creemos que es importante saber qué significa e implica cada uno de ellos y en qué se diferencian:

  • Cosmética bio

Un cosmético puede considerarse bio cuando su fórmula está compuesta al menos por un 80% de ingredientes de origen vegetal y un 10% de ellos provienen de agricultura ecológica.

  • Cosmética natural

La definición de cosmética natural se utiliza cuando su composición es un 90% materias primas naturales de origen vegetal y animal (leche, cera o miel, ejemplo), y la cantidad de sustancias químicas o sintéticas tienen que ser de máximo el 10% de la composición final. Si se tratara de cosmética natural vegana, no incluiría la materia prima de origen animal.

  • Cosmética sostenible

La etiqueta sostenible denomina a aquellos productos que se trabajan desde iniciativas respetuosas, tanto con el consumidor como con el entorno, durante los procedimientos de fabricación para minimizar su huella ambiental. Lo hacen respetando toda la cadena de valor.

Rutina de belleza 100% sostenible

Cuatro pasos para una rutina de belleza y cuidado personal más sostenible

Sin necesidad de aplicar cambios drásticos en tus hábitos, ni transformar demasiado tu rutina de belleza diaria, puedes convertirla en una rutina de belleza 100% sostenible con estas acciones que son fáciles de aplicar y muy eficaces para cumplir con tú objetivo, y a la vez proteger nuestro medio ambiente.

Rutina de belleza 100% sostenible

Compra solo lo necesario 

Te invitamos a que pienses en hacer una mejor inversión cosmética comprando menos productos pero de mejor calidad. De esta manera y a medida que compres menos artículos contribuirás al descenso del flujo de residuos.

Es importante comenzar a racionalizar nuestras rutinas de belleza y aseo, es decir, aprender a saber qué necesitamos y cómo lo podemos lograr. Los cosméticos tienden a acumularse en estantes y cajones del baño, por ello lo recomendable es acabarnos los productos antiguos antes de comprar nuevos.

Compra productos con envases reutilizables y/o que puedas volver a rellenar 

Según la normativa europea, en 2025 el 30% de los plásticos deben ser reciclados. El sector de la belleza se está adelantando a esta legislación y cada vez es más fácil encontrar envases reciclados, reciclables, biodegradables o refill, es decir, rellenables.

Según la marca líder en cosmética eco y sin envases Lush:

“Una pastilla de champú sólido equivale a 3 botellas de 250ml, y en los últimos 14 años hemos vendido 41,3 millones de champús sólidos que han supuesto que 124 millones de botellas de plástico se dejen de fabricar”.

Y esto no solo es el equivalente a 3.100 toneladas de plástico que no van a acabar en el mar, sino que también se ha evitado su proceso y gasto de fabricación. Con ello han ahorrado al planeta la fabricación de toneladas de plástico. Quizá fuera eso en lo que estaba pensando la visionaria co-fundador de la marca, Mark Constantine allá por 1987 cuando inventó el primer champú sólido.

Lo ideal es comprar este tipo de productos o, si no puedes hacerlo siempre, trata de que sus envases sean de vidrio para poder reutilizarlos, o eco-friendly y biodegradables.

Si lo son, lo indicará en la etiqueta con los sellos eco-friendly PE, Green PE o HDPE PCR: lo que significa que están fabricados con bioplástico basado en caña de azúcar de fuentes naturales o con resina de polietileno de alta densidad reciclado y descontaminado, apto para ser reutilizado.

Más allá de los envases

Además de los envases de plástico, los hisopos o bastoncillos para los oídos, y las toallitas húmedas son otros elementos muy contaminantes.

La mayoría de toallas desechables contienen polipropileno, un tipo de plástico que no se descompone. Otros desechos de nuestros baños son altamente dañinos para el ambiente por lo que es recomendable emplear productos que no sean de un solo uso.

En su lugar, te proponemos elegir bastoncillos para oídos hechos de bambú y discos desmaquillantes de algodón o muselinas que son reutilizables ya que los puedes meter en la lavadora y quedarán como nuevas.

Rutina de belleza 100% sostenible

Pásate a los cepillos de madera

Es muy probable que los hayas visto últimamente: los kits de higiene dental ecológicos se han puesto de moda y nos alegramos mucho de ello.

Despídete de los cepillos de plástico y pásate a los de bambú, que son biodegradables. Haz lo propio con los cepillos o peines de pelo y mantenlos cuidados para que duren lo máximo posible.

En definitiva, la cosmética sostenible empezó como una tendencia puntual, siendo responsables con el planeta y con nosotros mismos.

Te animamos a que apuestes por tiendas que busquen la sostenibilidad en todo su proceso, desde la utilización de ingredientes naturales hasta el envasado.

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